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| EGIPTO III. EL CAIRO Y LAS PIRÁMIDES |
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| Escrito por Tomas Senabre |
| Domingo, 02 de Julio de 2006 00:00 |
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Después de un vuelo de una hora desde Luxor al Cairo, nos plantamos en la capital del país y al bajar del avión otra bofetada, pero esta vez de fresquete, hay una diferencia importante de temperatura entre Aswan y Luxor, por la noche como te despistes te enfrías. De Egipto lo que todo el mundo conoce son las pirámides; entre Gizeh y Fayoum, hay más de 80 pirámides, aunque sólo son conocidas las tres más grandes, construidas durante el apogeo del impero antiguo. Pero antes existieron otras, la más antigua es la pirámide escalonada de Zoser; pasando por las dos pirámides de Snefru (combada) en Dahsur y la Roja; hasta llegar a la geometría más perfecta y mayor tamaño la Pirámide de Keobs en Giza con 146 metros de altura y con 2.300.000 bloques de 2,5 toneladas de peso cada uno (esto no te lo imaginas hasta que estás en la base y lo ves).
La piramide combada es la única que conserva el recubrimiento de roca caliza pulida, esta foto la hice para intentar mostrar la perfección de uno de los vértices de la pirámide. Podeis imaginar como sería la de Keobs con todo este recubrimiento, impresionate…
Este es el transporte típico para turistas en las pirámides, Nanny y yo nos dimos una vuelta en el grande, se llamaba Wisky, y parece que no era un transporte seguro según Nanny. Yo lo encontré muy divertido.
Pero si de verdad hay algo que me llamara la atención, es la vida cotidiana de El Cairo, es alucinante que cantidad de coches, que cantidad de gente (22 millones sólo en la capital, España tiene 40 millones en total), es difícil de explicar, tenéis que ir para verlo… Esta es una foto nocturna del mercado de Khan el-Khalili, centro de comercio internacional de El Cairo. En realidad el nombre es de una sola calle pero se utiliza para llamar a toda la zona que os puedo asegurar que es muy, muy, muy, muy extensa. En estas calles hay orfebres, trabajadores del cobre y del cuero, vendedores de alfombras, joyerías de oro y plata, perfumes, especias y un millón de niños gritando a los turistas: UN EURO, UN EURO, UN EURO, POR FAVOR. Como metais la mano en la cartera estáis perdidos.
En este puesto nos compramos una cachimba cada uno, aunque yo en realidad no sé fumar de ninguna forma, pero hacer burbujas con este chisme puede ser tranquilizador, algo así como las bolas chinas. El hijo del vendedor casi no sabía hablar todavía y al acercarme imitaba a su padre queriéndome vender una cachimba.
Para despedirme de este maravilloso país, nada más cálido que un atardecer en El Nilo desde el Templo de Kom Ombo. Aunque no hay que quedarse muy encantado con estos espectáculos celestes, porque hasta los mosquitos se aprovechan de los turistas en estos momentos.
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