EGIPTO II. CRUCERO POR EL NILO PDF Imprimir E-mail
Escrito por Tomas Senabre   
Domingo, 02 de Julio de 2006 00:00

Como parte del viaje a Egipto hicimos el trayecto desde Aswan hasta Luxor en uno de los hoteles flotantes que navegan por El Nilo. El principal atractivo en el barco era la vida que se desarrolla en las orillas del Río Nilo. Este río divide Egipto en dos mitades desde el sur (frontera con Sudán) hasta su desembocadura al Mediterráneo en Alenjandría. Esta autopista de agua y “objetos flotantes no identificados” producidos por la casi nula regulación de los vertidos (turísticos, agrícolas, industriales, etc.), concentra toda la vida del país en sus orillas, después de esta franja verde no hay nada más que desierto sin una brizna de mala hierba.

 

Ya no queda nada del Río Nilo Faraónico, donde no se regulaba el régimen de avenidas de este curso de agua sagrada, y los habitantes de sus riberas adaptaban sus cultivos a las crecidas. Ya no quedan cocodrilos, hipopótamos, etc. Sin embargo es frcuente encontrar animales muertos flotando, desechos del turismo o de las actividades agrícolas, urbanas o industriales.
Pero en algunos de los tramos de este mítico río todavía se puede ver como es la vida desde hace miles de años de sus habitantes, que se siguen acercando para asearse, para pescar, para coger agua, etc.

 

 

 

 

Las pequeñas embarcaciones como esta que transpotaba cañas de azúcar se acercan a los grandes barcos para ver a las turistas bañándose en bikini en la piscina de la cubierta. Este medio de transporte entre las dos orillas del Nilo es utilizado tanto para transportar el cultivo, como para pescar.

 

En este caso es una embarcación de pesca, siempre son dos los pescadores, uno que rema y otro que trabaja con “el arte”. En el Río Nilo hay unas percas de gran tamaño, sobre todo aguas arriba de la presa de Aswan, hay datos de ejemplares de más de un metro y 200 kilos, casi nada el pescadito.

 

Aquí podéis ver como son los grandes barcos-hotel que circulan por el Río Nilo, estábamos aproximándonos al Templo de Kom-Ombo, cuya peculiaridad es que lo empezón el Faraón Ptolemeo VI y lo terminó el Emperador Romano Augusto; este templo está dedicado a Horus el Viejo (”El buen doctor”) y a Sobek (Dios Cocodrilo). En su interior se encuentran dos cocodrilos de hace 3000 años -cuando el Nilo tenía cocodrilos- y en sus paredes se describen instrumental médico muy parecido al que usan actualmente para las operaciones quirúrgicas.

 

Rumbo a Luxor, el barco tiene que pasar por la exclusa de Esna y hay que hacer largas colas de barcos para pasar (uno que sube y otro que baja), mientras tanto los turistas aprovechan para darse una vuelta por la localidad o disfrutar de la piscina y el sol. En Esna hay una calle principal que te lleva hasta el templo de Esna dedicado al Dios Jnum (con la cabeza de carnero), pero antes tienes que esquivar una avalancha de vendedores insistentes hasta la saciedad. Utilizan cualquier tipo de reclamo a gritos: !Que pasa Nen!, ¡Hola caracola!, !Pantoja, Pantoja mira bonito¡, !Yo engacho menos¡, ¡Habibi (significa cariño y no me lo decían a mí )!, y un sin fin de frases hechas, yo creo que todos ellos tiene antena satélite, se conocen absolutamente todas las alineaciones de jugadores de equipos de futbol que yo no sabía ni que existían. Fuera bromas, son francamente pesados, en esta calle, incluso yo lo definiría como acoso al turista. Y todo lo que te venden lo encuentras al final del viaje en El Cairo varias veces más barato y sin tener que pelearte con los vendedores. Si muestras interés por algo estás perdido.

Pues en medio de este escenario, Nanny vio a un niño que la verdad todos son muy guapos, y no se le ocurre nada más inteligente que darle un beso al crio y después una momeda. ¡Me quedé blanco!, salían niños de hasta debajo de las piedras gritando ¡one kiss, one kiss!, alucinante el pollo que montó mi niña en la calle.

Yo en medio de todo el follón me fijé en la única persona que no pedía nada, que ni siquiera me miraba, un viejo sastre que cosía chilabas en un pequeño taller de un callejón lateral sin asfaltar. Al acercarme, el hombre se percató de mi presencia y de mi cámara, pero el gesto fue de aprovación, incluso señalaba a su hijo para que le fotografiara también. Fue la nota agradable de aquella visita, y le di 1 € como agradecimiento por dejarme fotografiarle (lo de la propina es algo que te acompaña en Egipto desde que llegas hasta que te vas).

 

De vueltas con el Nilo, esta foto la tomé desde la cubierta del barco, bebiéndome una cerveza egipcia que son de 1/2 litro y que sientan de maravilla cuando el calor aprieta. La caña de azúcar es una actividad bastante extendida por toda la rivera del Nilo.

 

Y este es un barco cargado de caña de azucar rumbo a la fábrica de la foto anterior. La verdad es que las embarcaciones que navegan por El Nilo, son todo un espectáculo, están hechas polvo, y no te explicas como pueden flotar. Lógicamente los barcos de los turistas, están de super lujo, esto también es un fuerte contraste con el entorno.

 

Las embarcaciones que más se utilizan en El Nilo son las faluas, que emplean las velas para moverse, y las hay de diferentes tamaños, desde las más modestas que utilizan los agricultores y pescadores, hasta las más grandes de transporte de personas.