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| EGIPTO I. LA TIERRA DE LOS FARAONES |
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| Escrito por Tomas Senabre |
| Domingo, 02 de Julio de 2006 00:00 |
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El pasado mes mayo nos fuimos de viaje una semana a Egipto, el sueño hecho realidad de Ana, mi pareja que llevaba soñando con este viaje desde niña. Si ya se había leido un camión de libros sobre las pirámides y Egipto, sobre todos los relacionados con Tun-ankh-Amûn (Tutankamon) y su descubrimiento por Howard Carter y Lord Carnavon en noviembre de 1922; desde que regresamos de este viaje, no para de comprar más libros, y tiene todavía más ganas de volver a Egipto que antes de conocerlo. En este Cuaderno de Bitácora no puede faltar la el relato breve de nuestro viaje a una de las culturas más maravillosas de la historia de la Tierra, en concreto a los restos de hace más de 3000 años que todavía hoy asombran a cualquiera por muy acostumbrado que esté a las maravillas de la tecnología actual.
Empezamos el viaje temprano, a las 5,00 de la mañana porque teníamos un largo trecho desde Petrer (Alicante) hasta el aeropuerto de Barajas en Madrid. Una vez en el aeropuerto: facturación del equipaje, paso por el escaner de la policia (a partir de este escaner no hubo ningún día en que no pasaramos por más de cinco detectores de metales y escaner de rayos X), y embarque en la Terminal I donde comienzan los grandes viajes para muchos españolitos. De camino a la terminal I me llamó la atención este largo pasillo con cinta transportadora para los viajeros con prisas.
El vuelo fue con las líneas aéreas egipcias (Air Cairo), la duración del vuelo es de unas seis horas aproximadamente, y se desarrolla por encima de todo el Mar Mediterráneo, a más de 900 Km/h y a una altura superior a 10.000 metros. (Pa habernos Matao ). Aquí tengo que añadir que es la primera vez que Nanny subía en un aparato de estos y el estreno no pudo ser mejor, lo llevó de maravilla las seis horas. Llegamos después de un día agotador al aeropuerto internacional de Aswan sobre las 8,00 de la tarde, todo el día viajando entre coche y avión. Lo primero que recibimos de Egipto fue una bofetada de calor Sahariano que te hace pensar como será este mismo viaje en agosto, en vez de mayo. En el aeropuerto de Aswan los que lleven cámara de video tienen que enseñarla y les anotan algo en el pasaporte (no sé muy bien que decía porque estaba en árabe), sin embargo los que llevan cámara de fotos (yo llevaba 3) no tienen que declarar nada. Después de 30 minutos en autobús conocimos a nuestro guía Gamal, nos explicó que cenariamos rapidamente y que nos despertarían a las 3,00 AM para llevarnos a los Templos de Abu Simbel a 280 Km en autobús BUF :-[; llegamos a un enorme barco-hotel llamado Princesa Amira, ya eran las 10,00 pasadas de la noche. Estos enormes barcos purulan Nilo para arriba y Nilo para abajo, cargados de turistas que toman el sol y se bañan en la piscina de la cubierta, hay cientos de barcos y todos son del mismo tamaño, justamente el necesario para pasar por las exclusas que seccionan el Nilo varias veces a lo largo de todo el país.
Ramsés II ordenó construir los dos templos nubios de Abu Simbel uno para él y otro para su mujer Nefertari. Estas maravillas están talladas en una roca madre en su totalidad, lo que quiere decir que estos dos templos eran de una sola pieza, digo eran porque con la construcción de la presa que formaria el Lago Nasser, el más grande del mundo hasta que se ha terminado la gran presa de las tres gargantas en la provincia de Hubei en China, dejó muchos monumentos nubios bajo las aguas, y los dos templos que Ramses II construyó, fueron loncheados y transportados ordenadamente hasta unos trescientos metros de su lugar original. Lo que más nos llamó la atención de estos dos monumentos fue la increible precisión del constructor para tallar un templo de semejantes dimensiones con la orientación exacta para que sólo entre el Sol al templo dos veces al año, una el día de nacimiento de Ramsés y otra el día de su coronación (que venga un astrónomo y me lo explique ???), iluminando los rostros de las estatuas del Santo Santorium situadas al fondo del templo. Los que cambiaron los templos de lugar intentaron mantener este efecto, pero se equivocaron en un día después, chapucillas. Ya os adelanto que no está permitido realizar fotografías en el interior de los templos y aunque con la cantidad de turistas que se agolpan en el interior de los templos no es raro ver algún flash por detrás de tu cabeza, de alguien que ha dado 1€ al policía. En cualquier caso, te arriesgas a que se queden con tu cámara y lo peor de todo tu flash está dañando irreversiblemente las policromías de un patrimonio de la humanidad.
Si eres mujer y extranjera, prepárate a ser revisada de arriba a abajo por muchos egipcios, es impresionante con que descaro se quedan lelos mirando a las turistas, pero no suelen ir más allá. Aprovechando uno de estos momentos de disfrute de estos obreros de la construcción en Abu Simbel, lo que a mí me llamó la atención fue que uno de ellos era albino y no pude ni imaginar lo que significaría para éste vivir y trabajar en el desierto Nubio con un sol de justicia como el que estaba cayendo. Aunque a el se le ve bastante feliz, pero insisto, son las turistas las que le alegran la cara.
Después fuimos a visitar los Templos de Philae dedicados a la Diosa Isis. En realidad Philae es el nombre de la isla que albergaba originalmente estos templos, pero como gran parte del patrimonio de Egipto tuvieron que ser trasladados piedra a piedra hasta la Isla de Agilkia (entre 1972 y 1980), por la subida de las aguas, como ocurrió en Abu Simbel.
La Diosas Isis fue la mujer del Dios Osiris y fue venerada hasta 551 dC en todo el Mediterráneo, hasta que fue sustituida por el culto a la Virgen Maria. En la isla también hay un Quiosco que Trajano mandó construir y que destaca como una polilla blanca en un capazo de carbón, por la diferencia en el estilo arquitectónico.
Después de toda la noche de crucero por el Nilo, llegamos a Luxor, antigua capital de Egipto construida sobre las ruinas de la antigua Tebas una de las grandes ciudades del mundo antiguo, antes de que la incendiara y saqueara el Rey Persa Cambises (que jodio). Al amanecer nos llevaron ha ver lo que serían las primeras tumbas egipcias, hasta ahora sólo habíamos visto templos para rezar. Pero de camino nos detubimos a ver Los Colosos de Memnon, y allí pude fotografiar a una mujer conduciendo su rebaño y de fondo a un policía turístico (POLICE TURIST), que no viven nada mal por lo que se puede ver.
Los Colosos de Amenophis III protegían desde el 1349 aC el templo funerario de este faraón pero de todo el complejo sólo quedan estas dos estatuas desfiguradas. La de la derecha se quebró en un fuerte terremoto en el año 27 aC y a partir de ese momento emitía un crujido al amanecer y al atardecer, algo que los griegos interpretaron como que Memnón cantaba a su madre, Eos, la diosa del alba. Todo terminó cuando el Emperador Séptimio Severo la reparó en el 199 dC. Hoy en día han buscado la grieta para abrirla otra vez y recuperar el sonido pero no han dado con ella.
Después continuamos dirección al Biban El-Harim (El Valle de las Reinas), que se le conocía antiguamente como el “lugar de la belleza”, donde descansaban en sus tumbas más de 80 reinas y príncipes, muchos de las cuales todavía no han sido encontradas. Son tumbas más pequeñas y menos obstentosas que las que se encuentran el Valle de los Reyes, excepto la tumba de Nefertari, mujer de Ramsés II que debe ser impresionante, dada la importancia de su marido, pero que esta cerrada al público.
Nada más terminar la visita al Biban El-Harim, nos llevaron a ver el Biban El-Muluk (El Valle de los reyes), donde todavía hoy no se sabe muy bien el número de tumbas que hay. En concreto hace unos meses encontraron la última y había una expedición francesa trabajando en el descubrimiento. Como los faraones veían que las tumbas de sus antepasados enterrados en pirámides habían sido expoliadas, los faraones del Imperio Nuevo decidieron construir sus tumbas en el más absoluto secreto y con la menor cantidad de obreros posible, así que buscaban precisamente la forma piramidal de sus antepasados, en las colinas y excavaban sus tumbas en la piedra. Algunas son verdaderas obras maestras con más de 100 habitaciones y cientos de metros de profundidad como la del hijo de Ramsés II, que todavía hoy se está excavando. Todas la tumbas fueron profanadas en la antigüedad, menos la de Tun-ankh-Amûn (Tutankamon) que fue profanada pero no pudieron llevarse nada por la dificultad del acceso, tenía muy pocas pertenencias porque murió muy joven, pero si las ves todas juntas en el Museo del Cairo no puedes imaginar lo que tendría guardada la tumba de Ramses II que vivió 90 años. Nanny disfrutó más que Howard Carter cuando entró a la tumba después de pagar un precio de 70 LE (libras egipcias, unos 10€). Pero había que verle la cara, estaba nerviosa y revivía mentalmente todo lo que había leído sobre este descubrimiento en los manuales de H. Carter. La verdad que una vez dentro la tumba era mucho más pequeña y modesta que las demás pero supongo que a Nanny eso era lo que menos le importaba.
Mab’ad el Uqsur (Templo de Luxor), dedicado a los dioses Amón-MIn, Mut y Jonsu. La entrada a este templo tenía dos monumentales obeliscos, sólo le queda uno, el otro está en la Plaza de la Concordia (Paris). Concretamente esta foto es del patio de Ramses II, con un desfile de estatuas funerarias de los hijos de Ramsés. Y llama la atención el buen estado en el que se encuentra la estatua de Ramsés II, creo que la única que vi en todo el viaje que conservaba la nariz.
Esta es una foto de un comercio típico, a la salida del Templo de Luxor, venden de todo y tendrás que reegatear fuerte por comprar el tesoro más preciado “AGUA”. Pero también puedes encontrar tarjetas CompacFlash de 512 MB.
No existe un templo religioso tan grande como el de Karnak. Durante más de 1500 años se ha rendido culto al Dios Amón desde este lugar. Posee un maravilloso “bosque de columnas” (más de 200 y de más de 30m de altura) construidas por Ramsés II. A la salida se puede observar una avenida de esjinges con cabeza de carnero.
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